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Alejandro Ruffoni

La idea de lo performativo nace de la mano de J.L.Austin, filósofo del lenguaje. Pero su campo semántico es muy rico en matices. En todos los idiomas. Se trata de un préstamo lingüístico del inglés, lengua de negocios, presente en lingüística y artes pero ante todo en finanzas, gestión, industria, recursos humanos y demás. Se trata en primerísima instancia de un término tan de yuppies que “performance” debería empezar a traducirse única y exclusivamente como “eficiencia”: ese gran valor del mundo contemporáneo, donde la productividad es considerada como fin ulterior y en el que vivimos bajo un yugo de cifras y resultados totalmente irracional.

Pero en cualquier caso, la creación artística no entiende mucho de fines. “Has de cumplir tus metas de eficiencia (o serás castigado)” nos propone entrar en conflicto con la idea de lo performativo precisamente desde las performing arts. Abrazar lúdicamente las ideas de fracaso, defecto, error: últimos recovecos donde lo humano sobrevive a su reificación: la deificación de lo eficiente.

No existe lo verdero o falso sino lo eficaz y lo fracasado. Al pensar una acción en un contexto se plantea si funciona o no funciona, por tanto el criterio de eficiencia es connatural a la idea de lo performativo. Esta investigación plantea el fin como objeto de toda acción y presenta la paradoja de la eficiencia del arte.

Avanzamos desde otros lugares: lo artístico y lo empresarial. Pensar en el capitalismo como un hecho artístico en sí. Los criterios de eficiencia convierten decisiones en acciones de performance art. Por ejemplo, para alcanzar el número de camas deseadas en un hospital se quitan las ruedas a las camillas. Es el ready made de las decisiones empresariales. Una descontextualización.

El funcionamiento por objetivos obvia los contextos. Un dispositivo que propone elegir un criterio de eficiencia.    Disipa el objetivo y observa el contexto. El pensamiento por objetivos. La performance te tiene que suceder. Proceso y suceso son casi lo mismo.

Un lugar desde donde mirar.

 

LA PIEL ES UN METAL INESTABLE

Azahara Ubera

Esta performance nace de la necesidad de explorar la sensación física de la rendición desde la intersección de varias disciplinas como la danza contemporánea, la performance, la instalación y la coreografía grupal.

Esta rendición tiene que ver con el momento actual que vivimos donde ciertas estructuras de poder son insostenibles. 
Me interesa como el individuo tiene la capacidad de asociarse desde la vulnerabilidad, idea que represento en esta pieza a través de un viaje corporal.

la piel azahara

Sinopsis

Esta performance-instalación es un viaje que nace de una investigacion desde del cuerpo individual al cuerpo colectivo a través de la deconstrucción del arquetipo del héroe. Partiendo de un juego con unas capas de superhéroes este grupo de mujeres transmuta la acción individual del superhéroe como personaje absurdo hacia  un cuerpo colectivo y vulnerable donde la unidad es su mayor fuerza.
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